La orden pública de Cabello a su “brazo armado”
En un acto público cargado de mensajes políticos y militares, Diosdado Cabello ordenó al coronel Granko Arteaga “combatir a todas las bandas criminales, a narcotraficantes, conspiradores, terrorismo nacional e internacional, por aquí no pasarán”. El dirigente, considerado el número dos del chavismo, se dirigió directamente a las unidades de élite bajo el mando de Arteaga, otorgándoles un mandato de “mano dura” frente a cualquier sospecha de conspiración interna o amenaza externa.
La escena se inscribe en un contexto de máxima tensión con Estados Unidos, que mantiene un despliegue militar en el Caribe y el Pacífico con el argumento de combatir a los carteles de la droga, incluido el denominado Cártel de los Soles, al que atribuye vínculos con la cúpula venezolana. El mensaje de Cabello funciona tanto como instrucción operativa a sus fuerzas especiales como advertencia política a opositores, disidencias internas y actores internacionales.
¿Quién es Granko Arteaga y qué representa?
Alexander Enrique Granko Arteaga es un coronel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana conocido por su papel en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y por haber encabezado operaciones de alto impacto en materia de seguridad interna. Su figura se ha vinculado a la Dirección de Asuntos Especiales (DAE), un grupo de choque señalado por organismos internacionales por presuntas violaciones de derechos humanos en operativos contra disidentes y opositores.
Granko ha escalado posiciones dentro del aparato de seguridad de Nicolás Maduro, recibiendo ascensos y mayor poder de decisión, y reportando directamente al alto mando de la DGCIM y al propio presidente. Al encomendarle públicamente la captura de “conspiradores de la patria”, Cabello refuerza su rol como ejecutor clave de la política de control y represión del chavismo sobre el territorio y la disidencia.
Cabello bajo la lupa por narcoterrorismo y el Cártel de los Soles
Mientras se presenta como adalid en la lucha contra criminales y narcotraficantes, Cabello enfrenta acusaciones en un tribunal federal de Nueva York por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y posesión de armas de fuego y dispositivos destructivos. Las autoridades estadounidenses lo señalan como presunto líder del Cártel de los Soles, una estructura integrada por altos oficiales militares venezolanos que, según las investigaciones, participa en el tráfico de drogas a gran escala.
Además de la acusación penal, Cabello está sometido a sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, lo que implica congelamiento de activos en jurisdicción estadounidense y prohibición de transacciones financieras con ciudadanos o entidades de ese país. Esta dualidad entre el discurso interno de combate al crimen y los señalamientos internacionales de narcotráfico sitúa sus órdenes a Granko Arteaga en un marco de fuerte controversia.
Escalada militar y llamado a una “lucha armada”
El endurecimiento del discurso de Cabello ocurre mientras Estados Unidos mantiene un despliegue militar reforzado cerca de las costas venezolanas, con el objetivo declarado de enfrentar a carteles de la droga y estructuras que considera organizaciones terroristas extranjeras. En respuesta, el dirigente chavista ha llamado a la población a prepararse para una eventual “lucha armada”, alimentando el clima de confrontación geopolítica.
La orden a las fuerzas especiales lideradas por Granko Arteaga busca mostrarse como una respuesta soberana ante la presión externa, pero también puede interpretarse como una herramienta para justificar nuevas oleadas de detenciones contra opositores bajo el paraguas de la lucha contra “conspiradores”. Esta narrativa refuerza la idea de una Venezuela en estado de alerta permanente, donde seguridad nacional y política interna se entrelazan.
Implicaciones para derechos humanos y gobernabilidad
Organizaciones de derechos humanos han advertido reiteradamente que los cuerpos comandados por Granko Arteaga, especialmente dentro de la DGCIM y su Dirección de Asuntos Especiales, están implicados en detenciones arbitrarias, torturas y ejecuciones extrajudiciales. Al otorgarles mayor protagonismo en la captura de “criminales, narcotraficantes y conspiradores”, se intensifican los temores de que estas prácticas se institucionalicen aún más.
En términos de gobernabilidad, el mensaje de Cabello confirma que el chavismo seguirá apoyándose en estructuras militares y de inteligencia como pilar central de su control político. La combinación de acusaciones internacionales de narcoterrorismo, sanciones financieras y escaladas de discurso bélico proyecta un escenario de alta tensión que condiciona tanto el futuro político interno como las relaciones de Venezuela con la región y con Estados Unidos.
Fuente: Correo del Caroní / contenidos replicados en redes y notas relacionadas sobre la orden de Diosdado Cabello a Granko Arteaga de detener a “criminales, narcotraficantes y conspiradores”.

